martes, 4 de agosto de 2015

Para mí que no fue el Estado

“Pórtense bien. Háganlo por ustedes pero
también por mí, porque si algo les pasa a
ustedes al que crucifican es a mí”

Casi siempre lo encontraba a la hora de la comida, después de las dos de la tarde. No éramos precisamente amigos, pero sí “vecinos”, pues vivía cerca de donde trabajo; muy cerca, diría yo. Nuestro saludo era siempre cordial. Sabíamos quiénes éramos. “Kiovo carnal”, le dije la última vez; “¿qué onda, Miguel?”, me respondió y nos despedimos en ese mismo instante.
Era de esas personas por las que sientes admiración profesional, sobre todo por su valentía, y esto hacía que existiese una relación con él. Además, su trato hablaba de la calidad de persona que era: siempre atento, siempre amable.
            Yo había dejado de  ejercer el periodismo. El miedo me absorbió y después de un par de acontecimientos en los que me sentí censurado, decidí parar. Me dediqué a otras cosas menos “comprometidas”, pues ya eran varios los “enemigos” que me había hecho en el sistema. Tenía y tengo miedo.
Pero él siguió; me dio cátedra de templanza, arrojo y profesionalismo; a mí y a otros colegas más, que habían tomado la misma determinación que yo, de dejar lo que más nos apasionaba, por seguridad.
            Pero en Rubén, el peligro escaló. No eran pocas las personas que hablaban del riesgo que corría y él lo sabía, sin que contará con garantías de protección, por lo que decidió huir, resguardarse en su lugar de nacimiento, el Distrito Federal.
            Pero ¿lo que le sucedió a Rubén, fue obra del Estado, como se acostumbra decir? Yo no lo creo. Verá usted por qué:
            De acuerdo con nuestra Carta Magna del país (Artículo  1ero), “todas las personas gozaran de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse”.          
            En este sentido, me pregunto: de los 28 tratados internacionales en materia de derechos humanos que han sido signados por México ¿mediante cuál se supone que la autoridad mexicana “protegió” al fotoperiodista, tal cual lo marca la Constitución?
Y es que en este extenso “menú” de supuestas garantías, están, por ejemplo, declaraciones que abarcan los tópicos de  protección en casos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; protección contra las desapariciones forzadas, así como sobre los principios fundamentales sobre la contribución de los medios de comunicación de masas para fortalecimiento de la paz y la comprensión internacional.
Pero ninguno, al parecer, fue respetado y/u honrado no sólo en el caso de Rubén,  sino en el de otros 103 periodistas asesinados desde el año 2000 en México, 22 desaparecidos y los 42 ataques a instalaciones de medios de comunicación contabilizados de 2006 a la fecha.
¿Ya notaron por qué no fue el Estado? Si todavía no, ahí le van más pruebas: existen dos tratados firmados por México, que particularmente llaman la atención: el Código de conducta para Funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley (Diciembre 1979) y la Declaración sobre los principios fundamentales de Justicia para las Víctimas de delitos y del abuso de poder (Noviembre 1985).
Y agárrese: en el primer documento, el Artículo 2 versa lo siguiente: “En el desempeño de sus tareas, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respetarán y protegerán la dignidad humana y mantendrán y defenderán los derechos humanos de todas las personas”.
Asimismo, el inciso “B” del segundo texto, comienza recitando: “Se entenderá como ‘víctima’ a la persona que, individual o colectivamente, haya sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de acciones y omisiones que no lleguen a constituir violaciones del derecho penal nacional pero violen la norma internacionalmente reconocida relativa a los Derechos Humanos”.
¿Y todavía cree usted que fue el Estado? Yo digo que no, porque como ya lo expliqué, constitucionalmente el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad y el bienestar ciudadano de todas y todos los mexicanos; evitar el abuso de poder, proteger y brindar ayuda a quien la requiera, ahí sí, periodista o no. Y con Rubén y Nadia, principalmente y no obstante los antecedentes que tenían, no lo hizo.
Y es que ¿cómo va a ser el Estado, si ni a sí mismo se puede cuidar? Es más: ¡hasta pide a los propios periodistas que "le echen la mano"!

No, estimada y estimado lector. El Estado no fue, pues si hubiera sido, habría hecho su trabajo: proteger… y no lo hizo.

POST-IT: De pésimo gusto y completamente carente de respeto los "posicionamientos" de varios partidos de oposición, respecto a la muerte de Rubén Espinosa. Por favor, instituciones políticas: dejen de utilizar el hecho como bandera de ataque electoral y demuestren tantito corazón, siquiera por humanismo.



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jueves, 9 de abril de 2015

El Efecto Forer de la política

Miguel Ángel Gómez Polanco


Antes de desarrollar el meollo de la presente “calumnia” editorial, repasemos los números que darán sentido a la macabra realidad que aquí será expuesta.
            El proceso electoral federal ha comenzado. Las campañas están en marcha y, con una Reforma Político-Electoral operando; el escenario político en México se ha tornado más complejo, aunque al mismo tiempo estima una mayor participación en todos los sentidos.
            Fíjese: este año contenderán cuatro mil 496 candidatos a diputados federales; dos mil 694 por la vía del principio de mayoría relativa y mil 852 por la vía “pluri”. De éstos, 22 serán independientes, para quienes el Instituto Nacional Electoral dispuso un fondo de 23 millones 457 mil pesos a gastar en sus respectivas campañas; es decir: de a millón 66 mil pesos por “aventado”.
Esta última cifra, cabe destacar, competirá con el millón 260,238 pesos que tienen como tope de gastos autorizado los partidos instituidos y conocidos.
¡Ah! Pero la “independencia” y actividad ciudadana como parte del quehacer comicial, también dio entrada a otros importantes contendientes no reconocidos, como es Televisa.
¿No me cree? Pues ahí le va: mientras que 21 aspirantes independientes quedaron fuera por no reunir los requisitos (la mayoría por firmas y cotejo apócrifo de credenciales para votar); la televisora de San Ángel tendrá un papel, digamos, “curioso” en estas elecciones, en lo que pareciera ser el “cobro” por los perjuicios que recibió tras la declaratoria de preponderancia que le acomodó el Instituto Federal de Telecomunicaciones, como parte de la Reforma en la materia. De esta manera, quizás suene conspiratorio y digno de un libro de Dan Brown, pero en este momento Televisa parece tener candidatas y candidatos ligados intrínsecamente con la empresa.
Todo lo anterior, sin menoscabar las legislaciones estatales de la Reforma Político-Electoral, donde se dieron sorpresivas aprobaciones para gubernaturas por dos años y reelección legislativa, como en el caso específico de Veracruz, nuestra entidad.
Ahora bien: una vez aterrizado este panorama, usted dirá: ¿y qué carajos tiene que ver el título de este panfleto con ello?
Le cuento: la connotación “ciudadana” que ha adquirido el entorno electoral de nuestro país, luego de la reforma mencionada y a través del cada vez mayor involucramiento de la sociedad como instrumento en el flujo de la información; ha aumentado exponencialmente. No obstante, con ello también creció la oportunidad de la ciudadanía para pensar que lo que ellas y ellos dicen, es más cierto que lo que dicen las y los candidatos, incluso.
¿A qué se debe esto? Precisamente a la intervención de las tecnologías de la información y su uso en ocasiones poco adecuado para lo que su definición misma sugiere; es decir: para informar.
Hoy en día, la proliferación de medios de comunicación más comprometidos con el entretenimiento que con la información, así como la puesta en boga de elementos como los “memes”, han estropeado en gran medida la conciencia real de un país que apenas despierta a la globalidad informativa y que, para colmo, lee muy poco y que por ende, tampoco sabe hacerlo, propiamente dicho.
Y es que con “no saber leer” refiero no solo a la habilidad para comprender una oración, sino también al hecho de cerciorarse de la fuente que le está dotando de la información y cuestionar el por qué de ésta, indagando más al respecto o ya de perdido, siquiera viendo la fecha de su publicación para asegurarse de que lo que comparte en sus redes sociales, es algo actualizado. De verdad pasa, en serio.
Lo malo es que, créame: ese no es realmente el problema. ¡Ah jijos! ¿Sabe cuál es? ¡Pues que hacemos nuestra esa falsa información y la defendemos como si se tratara de las piedras angulares de los intereses nacionales!


SUI GENERIS

Pero tranquilos, amigas y amigos lectores. Esto tiene una explicación científica (aunque no estaría demás considerarla y tener un poco más de cuidado a la hora de decir que la publicación o lo que dice nuestro amigo de Morena, el “mainstream” o el “revolucionario”, es lo correcto).
El Efecto Forer es, según su propio “descubridor”, el sicólogo norteamericano Bertram R. Forer: “la tendencia a aceptar una descripción de la personalidad como propia y muy precisa cuando en realidad podría aplicarse a muchas personas”.
En este sentido, el ejemplo más claro de cómo cualquiera es susceptible de caer en el Efecto Forer -y para que lo entendamos mejor- tomemos el caso de cuando leemos nuestro “horóscopo”. Sabrá Dios quién lo escribió y si corresponde realmente a nuestro signo y fecha de consulta, pero la conducta que asumimos tras hacerlo, es del “quizás me pase”, generando automáticamente una predisposición a que suceda lo que ese cachito de texto nos dice sobre “nosotros”.
Entonces, aplicado esto a la polaca: ¿cómo deberíamos tenerlo en cuenta para no caer en él? Desde la humilde perspectiva de quien suscribe autor de este “chorizo grillero” denominado Vía Crítica, hay dos formas de evitarlo:

  1. No fomente la partidocracia defendiendo a capa y espada lo que de antemano sabe que está mal. Ningún partido y/o candidato le dará de comer lo suficiente y menos los lujos a los que aspira, si no es trabajando y conociendo más de lo que una temporada electoral le ofrece. O sea: no porque lo diga su “gallo” o “gallina”, es necesariamente la verdad. Evite convencer sobre falacias, si no está seguro de que no lo sean, porque todavía hay quien se la traga todita y no se vale abusar.
  2. Las y los candidatos ciudadanos, no dejan de ser eso: ciudadanos. Tampoco tienen la razón en todo, pues velan por intereses parciales, desde el momento de competir por un distrito y no para la presidencia del país. Lo que digan éstos, es en factor de las necesidades de su demarcación, y si se atreven a decir algo que no vaya acorde con el territorio que les corresponde, entonces cuidado: está usted, no ante un aspirante a la diputación federal, sino de un suspirante a potencial chapulín de los que no terminan algo y ya andan metidos en otra cosa, “porque le saben a todo y pueden”, y ahí valió el perfil ciudadano.

Finalmente, agregaríamos una suerte de tercera recomendación para evitar caer en el Efecto Forer de la política, la cual radica en intentar -en medida de lo posible- no “endiosar” a las fuentes de información ni a sus proveedores (incluyendo a doña Carmen Aristegui y hasta al elocuente Ciro Gómez Leyva), solo porque se trata –en apariencia- de “transgresores de la corrupción y hasta de la democracia misma.
Lea, infórmese, esté al tiro, pues, pero también investíguele bien qué es lo que está compartiendo, pues detrás de toda la parafernalia informativa, siempre estará algo más importante: su identidad como parte de una sociedad harta, pero pensante, a la que ya le han visto suficiente la cara  como para seguir en lo mismo, con todo y reforma político-electoral. ¿De acuerdo? Está bueno.

POST-IT: Abusado don Fidel Kuri Grajales. El Tiburón –de su propiedad- va rebien en la Liga MX, pero eso no significa que pueda utilizarlo para su campaña en Orizaba. ¿O qué no ha leído la Constitución? El Artículo 33, Capítulo III de nuestra Carta Magna dice claramente: Los extranjeros no podrán de ninguna manera, inmiscuirse en los asuntos políticos del país… y pues, no sé si ya lo sabía, don Fidel, pero Julio Furch (argentino), Fernando Meneses (chileno), Juan Ángel Albín (uruguayo) y Daniel Villalba (argentino) desfilaron el pasado domingo en el distrito por el que usted contiende, cuando inició el aquelarre electoral. Aguas, pues. Yo nomás digo.



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lunes, 6 de abril de 2015

Cuidado con los agentes del caos electoral

Miguel Ángel Gómez Polanco

Llegó la hora cuchi-cuchi, como dijera Beto “El Boticario”. Aquella época en la que el significado de “guerra” se convierte en la más espectacular y versátil herramienta de persuasión. Esa temporada en la que sales a orear tus ideas en alguna plaza pública, pero regresas a tu hogar como “turista electoral”, con propaganda política hasta en los calzones.  Así es: iniciaron las insufribles campañas.
            Atrás quedaron los Morris, los 132 y los peligros para México. Si acaso, permanece en la confundida molestia colectiva aquello que con abolengo han llamado “el caso Aristegui”, lo cual no es más que un acontecimiento diseñado para “alborotar el gallinero” (y que ha logrado con éxito, por cierto).
No obstante, la más reciente reforma en materia político-electoral está en marcha, y con ella, la ciudadanización de la democracia está más cerca (o por lo menos eso se espera).
            Pero a pesar de esto -y para nuestra desgracia- lo que prevalece es el desconocimiento y el desinterés en algunos de los temas de la agenda nacional que, en estos momentos, juegan un papel determinante para alcanzar aterrizar la conciencia de voto que tanto le urge al país.
            En este contexto, uno de los factores más afectados es el ejercicio mismo del voto. ¿Votar o no votar? Es la pregunta que una cantidad considerable de connacionales se preguntan; con miedo y hasta con dejos de mala leche en quienes más o menos saben lo que significa la duda por sí sola.
            Como ejemplo de lo anterior, está una información que a menos de 24 horas de iniciadas las campañas electorales, ha comenzado a regarse como pólvora, con la evidente finalidad de agravar la irresponsabilidad cívica de las votaciones.
            Varios medios de comunicación han circulado una tormentosa noticia: si no votas o promueves el abstencionismo, te irás al bote o mínimo tendrás que pagar una multa por ello, de acuerdo –según ellos- en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
            Ahora bien y como siempre: el presente panfleto, en su incesable búsqueda de representar un elemento útil y menos alarmista de y para la información; expone lo siguiente para su consideración y en relación a dicha “noticia” que ya le ha provocado varios sustos a la sociedad.
            El Artículo 7 del Capítulo II de la Ley General en Materia de Delitos Electorales (vigente al 26 de marzo de 2015), dice:

Se impondrán de cincuenta a cien días multa y prisión de seis meses a tres años, a quien:


III. Haga proselitismo o presione objetivamente a los electores el día de la jornada electoral en el interior de las casillas o en el lugar en que se encuentren formados los votantes, con el fin de orientar el sentido de su voto o para que se abstenga de emitirlo

Asimismo, el numeral VII del mismo Artículo, especifica:

(A quien) solicite votos por paga, promesa de dinero u otra contraprestacion, o bien mediante violencia o amenaza, presione a otro a asistir a eventos proselitistas, o a votar o abstenerse de votar por un candidato, partido político o coalición, durante la campaña electoral, el día de la jornada electoral o en los tres días previos a la misma.


De igual forma, se sancionará a quien amenace con suspender los beneficios de programas sociales, ya sea por no participar en eventos proselitistas, o bien, para la emisión del sufragio en favor de un candidato, partido político o coalición; o a la abstención del ejercicio del derecho de voto o al compromiso de no votar a favor de un candidato, partido político o coalición.

Como se puede apreciar, el documento precisa (y por si las dudas, en esta ocasión quien suscribe lo ha subrayado para que no queden dudas), que las sanciones –ya sea cárcel o multa- se aplicarán a quien coaccione el voto o la anulación de éste el día de la jornada electoral o tres días antes, no antes y menos, después, mientras que en el apartado de los programas sociales, la negación de éstos utilizando la abstención del voto o el sufragio a favor de algún candidato o partido político, queda reservado para el desarrollo de las campañas o el día de la jornada, pero solo tratándose de coacción.
            ¿Qué refiere lo anterior? Ahí le va, para que ya le baje a los bolillos para el susto: la libertad de expresión no se coarta con  la nueva Ley Electoral, pues únicamente el condicionamiento de medios públicos (como los programas sociales) son motivos de sanción, lo cual queda –además- especificado en los artículos subsecuentes (8, 9, 11 y 20) donde se acentúa que durante la fase de campañas, únicamente los servidores públicos o funcionarios electorales que coaccionen el voto o la abstención, serán castigados.
            La reflexión, sin embargo, es: ¿en realidad es conveniente no votar? ¿Esto, independientemente de que haya personajes tan representativos como Javier Sicilia que promuevan la anulación del voto?
            Si se lo dejamos a la matemática básica, la explicación sería más o menos la siguiente: si tenemos seis votantes, de los cuales tres sufragan por un mismo partido y dos por otro, queda uno que sería el decisivo. Si éste es anulado ¿quién gana, entonces?
Por tanto, echémosle tantito coco si es que de verdad “estamos hartos”, sugiero. 
Si no, quizás al igual que quien difunde información falsa (sobre todo por internet) como la de las sanciones por promover la abstención; nos convertiremos en simples agentes del caos electoral que terminarán igual de empinados que quien sí votó ¿o no?
           


SUI GENERIS

Hay que tomarle la palabra al presidente Peña. Dice que en México, 47.4 millones de personas tienen acceso a internet. Es decir: que durante su gestión, el porcentaje de internautas ha aumentado de 21 a 40 por ciento la cantidad de usuarios (y vaya que debemos agradecerle el hecho, pues sus “chistes” no es tan fácil encontrarlos en los medios de comunicación tradicionales).
            Pero ¡cuidado! Porque la internet tampoco garantiza veracidad en lo que se ve y menos aún asegura que habrá de esa prostituida “objetividad” que por inercia buscamos en los contenidos que circulan en la también conocida como “supercarretera de la información”. Eso ya lo deberíamos saber.
            Y es que aterrizando lo anterior en nuestra entidad, Veracruz está, junto con Zacatecas, Chihuahua, Michoacán y Nayarit, en el Grupo II de mayor incidencia en abstención, según el Instituto Nacional Electoral, por lo que es de esperarse que, dada la coyuntura socio-política del país, estas elecciones representen el momento ideal para la confusión por parte de los actores políticos y mediáticos que tienen como especial interés desestabilizar los comicios a través de información tergiversada a través internet; recurso que ha aumentado exponencialmente su presencia en la decisión de voto de las y los mexicanos, precisamente por la apertura por la que pasa su acceso.


POST-IT: Y a todo esto ¿qué de malo tiene si en un futuro no lejano se institucionaliza el voto obligatorio en México? Quizás representaría un acicate necesario para indagar más por quién estamos votando y no hacerlo a lo bruto (como bruto es no votar, también para después quejarse de que ganó “el o la peor”… sin que nosotros hiciéramos algo para evitarlo). ¿Qué no todo México quiere un presidente como el ex de Uruguay, José “Pepe” Mujica? (o por lo menos eso se dice en las redes sociales). Bueno, pues allá en el país sudamericano es constitucionalmente obligatorio el voto y el porcentaje de participación electoral en las últimas cuatro elecciones no ha variado en más del dos por ciento, en comparación con el siete por ciento oscilante de México ¡plop!



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lunes, 16 de marzo de 2015

Una heroína llamada Carmen

(o “cómo cerrar ciclos sin perder credibilidad en el intento”)

Miguel Ángel Gómez Polanco

Sin tanto aspaviento, haré que este panfleto resulte dinámico de la siguiente manera: imagine que usted tiene una empresa de lo que sea; un medio de comunicación, tienda de pinturas, fritangas o un lavado de autos. Un buen día, llega uno de sus empleados y toma su producto o servicio sin su consentimiento y promociona otro en el que también participa, sin que usted reciba un beneficio por ello, más que la “inclusión” de su nombre.
            Nada “grave”, pero sí gacho y suficiente para argumentar el despido de su trabajador, si así lo considera pertinente usted ¿no?
Saltarse la jerarquía –por un mínimo de respeto a la mano que te da de comer- no está bien. Eso fue lo que sucedió con Carmen Aristegui: utilizó la marca MVS para hacerla parte de la plataforma Mexicoleaks. El resto, ya se lo saben; la “corrieron” (entre comillas, porque el término correcto fue una rescisión de contrato debido al incumplimiento de las políticas laborales), se hizo un relajo y ahora la mayoría de un pueblo hastiado ve la acción como censura, atropello y disección de la libertad de expresión.
            No obstante, el detonante del conflicto fue el despido de Daniel Lizárraga e Irving Huerta: reporteros del equipo de Aristegui, quienes para infortunio de la familia Vargas –propietarios de MVS- habían sido los autores de la investigación que ventiló el bochornoso episodio de la mundialmente conocida “Casa Blanca de la Gaviota”.
Y sí: es infortunado que sean ellos los corridos, pues ante ello, de inmediato se desataron las especulaciones sobre el motivo de esta decisión y la “mala cabeza” de la audiencia comenzó a trabajar y buscar culpables, teniendo como principal sospechoso (para no variar) a aquel que habita en Los Pinos.
Pero le sugiero verlo de este modo: el concepto de "censura" puede equipararse con ello, sí, pero eso es "problema" de cada medio de comunicación, así como las políticas laborales y de organización en general, ante las cuales, el personal se debe cuadrar porque de ahí comen. Las líneas editoriales en los medios son responsabilidad, propiedad y decisión de éstos y a varios que nos dedicamos a este noble pero a veces ingrato oficio, nos ha pasado e incluso por decisión propia. El que les escribe, por ejemplo, está desempleado por no comulgar con las políticas editoriales y laborales de los medios donde he laborado, pero todo en santa paz.
En este contexto, pregunto: ¿la intención es “decir todo”? Recomiendo, pues, que no se lo dejen a las y los Aristegui, Ramos, Ferriz, ni a los periodistas en general y mejor optemos por ciudadanizar la información. ¿Cómo? Bueno, una manera de empezar es sacando un medio propio, cimentar reglas propias y entonces sí: publicar lo que quieran. No hacen falta "Mesías" político-periodísticos, ni ver a las redes sociales como la "super arma". Lo que urge es tolerancia, comprensión y unidad ciudadana.
El asunto es que Aristegui se confrontó y la dominó su ego; se rebajó a los intereses mezquinos de MVS para mantener los privilegios como medio sesgado, aunque me queda la duda si ella lo hizo consciente o inconscientemente. De lo que sí estoy seguro es que fue obvio que se dio cuenta de su error, ya que después quiso componerla dando a entender que un conflicto laboral  tenía su origen en la intención de silenciarla como “voz activa de la verdad en México”.
Cabe destacar que esta no es la primera vez que pasa algo similar con Carmen. En 2008 sucedió lo mismo con W Radio, cuando la muy retrógrada decisión de simplificar las redacciones y dejar todo el peso de los contenidos en una sola persona, orilló a la cesantía de la periodista que, por supuesto, no podía dejar desamparado a su equipo y con justa razón.
            Pero lo curioso es que todo tiene su base en una audiencia y sociedad en general que ya está hasta la madre de malos gobiernos y le cree y endiosa a la o el primero que “dice decir” las cosas “como son”.
Sucedió con la Revolución hace más de 100 años: la falta de liderazgos obligaron a impulsar la figura del caudillo que “alfabetizó” a base de alimentar el desánimo y la descomposición social, para levantarse y derrocar a un régimen opresor, pero que también impulsó varios de los cambios más significativos del país de cara a la modernidad a la que estaba expuesto.
En un caso más parecido, sucedió también posterior al “Crack” de 1929 en los Estados Unidos, cuando el empresario periodístico –y autor intelectual del sensacionalismo- William Randolph Hearst quiso hacer de su poder mediático y el famoso eslogan de “si no hay noticia, hay que crearla”, una herramienta movilizadora de grandes masas que fracasó y solo coadyuvó con un conflicto bélico contra España.
Y es que ahora hasta hay ya una "petición" a través del sitio Change.org para que Aristegui contienda por un puesto de elección popular, proyectando en ello el sueño húmedo de los llamados “chairos insurgentes” que anhelan y demuestran tristemente que la idea de un héroe, heroína o el mencionado "Mesías", prevalece, pues una periodista en esos menesteres, es como la magnesia y la gimnasia, y no hay que confundirnos.
Hay crisis, sí, pero ya no vivimos en los tiempos de Zapata, Hearst ni las tecnologías de la información son tan limitadas como para no hacer un mínimo esfuerzo y pensar en otros métodos de insurrección más inteligentes y organizados, pero sobre todo: mejor fundamentados.


SUI GENERIS

¡Cuidado! A pesar de lo anterior, en mi México lindo y estricto sabes que serás víctima de la inquisición social, cuando no estás de acuerdo con un "Candigato", con una periodista mediática o celebras una broma pesada de un descendiente de migrantes judíos como Sean Penn, en los Oscars; pero la cosa se pone peor si además osas utilizar las redes sociales para externar tu opinión al respecto. La intolerancia está a tope.
Aunque no nos guste: la información es negocio y una necesidad redituable para quien conoce cómo se mueven los medios y con una o dos bombas morbosas e indignantes como los de las casas de la Gaviota y Videgaray o el caso Tatlaya (de los cuales, ninguno tiene desperdicio periodístico, desde luego); hacen de su labor de investigación el "superpoder" que la gente ansía, mientras ellos lo capitalizan.
Lástima, pues el hartazgo –ahora más que nunca- es un capital para los políticos, periodistas y cualesquiera que necesiten dar la imagen de "tener pantalones", para que sean más los que olviden el vínculo implícito entre una izquierda inexistente y confundida, y una derecha discrecional; ambas, conformando una "oposición" que está tan derruida, que necesita de personajes heroicos y mesiánicos creados para suplantar la poca o nula credibilidad que hay en la clase política en general. Ahora sí que: “me dueles, México”... tanto talento y tan poca información.
Conclusión: Aristegui es un indudable referente del periodismo en México; su trabajo y aportación es inapelable, pero también sabe que sus bonos están subiendo y a quien quiera que la contrate a partir de hoy, le va a costar una buena lana, pero seguro será un "boom", así como quien decida facilitarle información que convenga a sus intereses.
Es decir: beneficios para contratante y contratada, y eso, créanme: nada tiene que ver con imparcialidad, contrapesos ni opinión pública plural.
O para acabar pronto: la “imparcialidad” también se ha prostituido, con la finalidad de hacerla pasar por "objetividad" y desde luego que no son lo mismo. Nos encanta rasgarnos las vestiduras  y decir que "sólo el imparcial es objetivo", cuando la objetividad puede ser parcial y no por eso deja de ser enriquecedora para contribuir con la formación del criterio de la gente.
Nos hace falta un baño de globalidad y conocer otras democracias para darnos cuenta que nuestro anticuado concepto de "imparcialidad" es el principal recurso de la tiranía, para manipularnos y permanecer sometidos. ¿O ya tan pronto se nos olvidó aquello de la "Caja China"?
Carmen ya logró lo que quería: escandalizar a un público que, además de consumir información, también vota, y ante la coyuntura electoral actual, con varios sectores del poder empeñados en acabar con la hegemonía del partido que gobierna, cualquier esfuerzo y estrategia se vuelve válida para lograrlo.

POST IT: Con el berrinche de Carmen Aristegui, pierde el periodismo, no la gente. Carmen no parará, pero el periodismo una vez más es desprestigiado por ese afán de encontrar víctimas y victimarios; comprados y vendidos, en un país donde aspirar a ser "imparcial" es casi imposible, pues si no le vas a un partido, "entonces le vas al otro" y si no estás a favor de una periodista acaudalada, "estás de parte del gobierno" y así no se puede. ¿Qué no la "imparcialidad" es un punto medio?

            Aristegui cerró un ciclo y lo está aprovechando, es todo. Y nosotros deberíamos entenderlo de ese modo y cerrarlo también, quedando pendientes a su próxima etapa como periodista.



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miércoles, 11 de marzo de 2015

IFT, concesiones y otras cosas macabras

Sobre el triunfo de Cadena Tres y Radio Centro en la licitación del IFT para las dos nuevas cadenas de TV abierta:

1. La declaratoria de preponderancia a Televisa (y sus respectivas restricciones), pareciera que fue solamente una cortina de humo para permitir a la televisora mayor intromisión en asuntos de interés nacional. Ejemplo: Arely Gómez (hermana del ex titular de Tercer Grado y vicepresidente de noticieros en Televisa, Leopoldo) a la PGR, por mencionar uno.

2. Carlos Slim Helú se descartó desde el inicio de la "competición". Era casi obvio: luego de casi cinco años sin publicitarse en el dúopolio de Televisa y TV Azteca, prefirió negociar sus anuncios en el par de nuevas señales, con la finalidad de convertirse en un activo para ambas, ya que los lineamientos de pago para éstas con el IFT son muy estrictas y en cinco años deben estar fortalecidas al máximo para mantener su concesión. Les urgía un "socio no reconocido" que les inyectara flujo financiero. De cualquier manera: ni Telmex, Telcel o Sanborns necesitaron de los de San Ángel y los del Ajusco para mantenerse como líderes en sus respectivos giros. Conclusión: ese Slim es un loquillo para los negocios, sin duda.

3. Los nuevos integrantes de la televisión abierta (propiedad de Grupo Imagen y el otro de la familia Aguirre) son expertos en el negocio de la radio y medios impresos. Sin embargo no llegan tan "novatos", pues ambos tienen la experiencia de estar en medios digitales como plataformas multimedia y técnicamente tienen con qué hacer frente al reto. A ver si logran convencer a sus anunciantes -ésos que no tienen tanta lana como Slim- de que por ser "la novedad", garantizarán el impacto que ambos necesitan para sostenerse.


¿O ustedes cómo ven?

jueves, 2 de octubre de 2014

2 de octubre ¡manifiéstate!

Miguel Ángel Gómez Polanco

Por allá de 1966, hubo un medio de comunicación que, digamos, “inauguró” el amarillismo con enfoque político y más tarde, se convirtió en un referente informativo del giro, sustentado en el movimiento comunista de izquierda de aquellos tiempos. Se llamaba “¿Por qué?” y fue fundada por–en algún momento- cercano amigo de Gustavo Díaz Ordaz (a quien realmente espiaba): el legendario y polémico activista, periodista y guerrillero -en ese orden-, Mario Renato Rodríguez Menéndez.
La revista de Mario -con 500 mil ejemplares semanales- expuso la matanza de Tlatelolco en 1968; los cuerpos, la sangre, la corrupción del país y, además, incitaba a la juventud para lanzarse no solo a protestar, sino en armas; como pudieran, como les “dejaran”.
Eran otros tiempos. Hoy, el activismo ya es virtual. Las redes sociales dominan la “inconformidad de escritorio”, cambiando un grito por un “click”, y lo más cercano a “¿Por qué?”, pudiera ser, quizás, la revista Proceso.
Pero, justo en ese punto está la razón de este panfleto.
¿En verdad es efectiva una movilización con fundamentos anticuados e iracundos entre quienes la organizan? ¿No es esta creencia la que ha motivado que en lugar de manifestaciones que impulsen a la sociedad a expresarse, sea ella misma la que se señale? El vandalismo ¿acaso no es el resultado de retomar viejas prácticas de manifestación, consabidas para la tragedia?
No hay que ser “agachados”, eso es claro. Pero me parece que la actualidad, brinda nuevos y mejores métodos para manifestar ideas, comenzando por el alcance de las tecnologías de la información. ¿No es este un buen momento para dar ese salto y presionar, sí, pero privilegiando el dialogo, por ejemplo?
Dejar de creer que la democracia es "jalar todos parejo, para taparse la espalda unos con otros", sería un buen principio, mientras que el segundo paso ideal se basaría en democratizar nuestro criterio y respetar las múltiples expresiones que hay allá afuera; ahí mismo, donde una hastiada juventud cierra sus ojos, tapa sus oídos y cubre su cara para solamente hacer caso al hartazgo y la desesperación; cultos, incultos, privilegiados o desfavorecidos.
Por eso es que acciones como la del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sobresalen. Sí: es su chamba, pero también se considera un hecho inédito (sobre todo para el historial priista que todos conocemos) que se haya parado frente a más de 25 mil alumnos inconformes a negociar.
No queremos más politiquerías electoreras como #YoSoy132, es un hecho. Que no evolucione el aprovechamiento del hambre y la necesidad, a la prostitución de la voluntad de una juventud cansada, chocada. Basta de ocuparla para fines políticos, y el diálogo con la Federación, es fundamental para conseguirlo.
No, no se olvida el 2 de octubre ¡invoquémoslo! Pero para avanzar socialmente en las formas, más no en los fondos. Estos últimos son intocables. Tampoco se confunda una labor como la que en su momento ejerció Mario Menéndez, con el parásito que hoy en día habita casi todas las mentes de las y los mexicanos: si es del Gobierno, es malo. No es así.
2 de octubre ¡manifiéstate! Y por favor: ayúdanos a no cometer los mismos errores que quitaron la vida a tantos en el 68, pero eso sí: consérvanos la capacidad de conseguir lo que necesitamos, sólo que sin tanta trifulca. ¿Les parece imposible?
Quizás me leo idealista… pero Los Flores Magón también lo fueron y propusieron, si no lo mejor, sí lo más efectivo para sus tiempos y ya saben ustedes qué pasó. Ya no queremos más Atencos, Tlatlayas, Igualas, en tiempos donde se supone que ya podemos optar por métodos de mediación más pacíficos. Tampoco queremos una "Primavera Mexicana" que bañe de sangre; no somos Medio Oriente. Que no se nos olvide que también queremos paz.

SUI GENERIS
¿Regular manifestaciones? Por favor. Tampoco hay que exagerar.
¿En verdad se cree que haciéndolo se influiría en la operación de organizaciones como los 400 Pueblos, Antorcha Campesina, Progresa Veracruz o el Partido Cardenista? Todos ellos -profesionales de la movilización- son rémoras del Gobierno en turno que a base de negociación definen su participación en las calles. Así que no, por lo menos a los del Ángel, Aguirre, orfilios o lunáticos, en nada les afectará que les “regulen” sus manifestaciones.
Incluso, pareciera que las movilizaciones de los últimos días, sobre todo, son impulsadas por los mismos que apoyan el documento propuesto por el diputado Adolfo Jesús Ramírez Arana, como en un afán de justificarla.
¿O acaso es una iniciativa a modo para que haya quien fije su postura en contra de ésta, por aquello de lo ocurrido en Puebla con Rafael Moreno Valle?
Las suposiciones pueden ser vastas, pero la realidad solo una: la Constitución estatal nunca estará por encima de nuestra Carta Magna, en cuyo Artículo 9 se establece claramente: “No se considerara ilegal y no podrá ser disuelta una asamblea o reunión que tenga por objeto hacer una petición o presentar una protesta por algún acto a una autoridad”.  Por lo tanto, “regular” es imposible ante un acto de libertad –considerado, además, un derecho fundamental – como la manifestación de las ideas, inconformidades o peticiones hacia cualquiera de los tres órdenes de Gobierno o de la sociedad misma, pero en paz, sin perjudicar a terceros.
Afortunadamente Javier Duarte de Ochoa parece que sabe esto; él mismo recordó que el derecho o libertad de manifestación es un ejercicio protegido por un marco jurídico y, dicho por él mismo, “es un marco que Veracruz tiene la responsabilidad y el compromiso de respetar a cabalidad”, reiterando estar en contra de restringir el derecho a las manifestaciones. Bien por el cordobés, pues no; definitivamente “regular” no es el término, creo. “Negociar” y aprender a hacerlo; sin abusos de ninguna de las partes, es, me parece, lo más indicado. ¿No cree? Si no, pregúntenle a Osorio Chong.
          
NOTITA AL PUNTA PIE: Karime Macías Tubilla consiguió su Doctorado por la Universidad Complutense de Madrid, con el proyecto “El estado mexicano y su combate a la vulnerabilidad social del tipo familiar: un análisis de eficiencia del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia". Solo son dos Primeras Damas las que han alcanzado este grado académico; ella y Blanca Estela Rivera Río Flores, de Aguascalientes. Enhorabuena, pues este logro es digno de reconocerse, máxime el cargo y la posición que ostenta en Veracruz. ¡Ándenle, canijos!



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sábado, 27 de septiembre de 2014

Algo pasa en Xalapa… y no es normal

Miguel Ángel Gómez Polanco

En diez años ejerciendo el periodismo, quien suscribe autor de esta columna ha aprendido y reaprendido una cuasi ley: hay enfermos de poder, pero no porque lo posean, sino porque no se cansan de criticar a quien sí, incluso cuando hay detalles dignos de reconocerse.
En esos diez años de oficio he visto bastante; de todo, diría yo. Cosas buenas y malas; criticables y plausibles, pero haciendo un esbozo de sensatez, me referiré en particular a dos administraciones municipales en Xalapa que me han tocado de lleno, en un panorama muy general y como ejemplos de lo que les cuento, estimada y estimado lector.
Durante el trienio de David Velazco Chedrui, al segundo año par ser específicos, se aclaró que no sería posible abatir el rezago que existía en obra pública. El encargado de “avisar” de ello en su momento, fue el entonces director del área, Silvestre Domínguez Domínguez, quien dijo que el 50 por ciento de retraso era evidente y por más esfuerzos que se hicieran “no podrá abatirse”. Infortunadamente, no mintió.
El balance de la administración de David puede resumirse en centros comerciales y medidas muy buenas, pero retiradas por presiones sociales como los ejes viales; obra pública a medias y una millonaria deuda de 50 millones de pesos con Banobras, a pagar en 25 años y “rescatada” por Banca Mifel S.A.
Para la siguiente administración, Elízabeth Morales anunciaba que se invertirían 40 millones de pesos en 12 “obras estratégicas” muy recordadas. Era también, el segundo año cuando de todo responsabilizaba a su antecesor, el pobre “Bicho”, por el estado que guardaban varios rincones de la ciudad.
Aun recordamos las declaraciones de la ahora dirigente del PRI en Veracruz, quien aseguraba un rezago de 200 millones de pesos en obra pública general que  afectaba a 240 calles de Xalapa… por culpa de “Bicho”.
Pero no todo fue malo, hay que decirlo. A través de la empresa Impluvium (de la que por cierto, nunca se dieron detalles sobre su licitación) llegó a Xalapa el afamado concreto hidráulico que sirvió para rehabilitar las avenidas Murillo Vidal y Lázaro Cárdenas, como las más notables, con una inversión entre ambas de 475 millones de pesos.
Claro, también hubo murales, programas de movilidad fallidos, destrucción de balaustrados históricos y baches parchados como resultado de los múltiples cambios estéticos que sufrió la ciudad; sello de aquella administración.

SUI GENERIS
Pero ahora las cosas parecen diferentes, hay que reconocerlo. Si mis nervios no me mienten, Américo Zúñiga Martínez se ha tomado muy en serio eso de que estará cuatro y no tres años al frente de la ciudad.
De entrada, aquella deuda de Velasco Chedraui ha sido saldada en un menor tempo del proyectado. Américo pagó tres millones 345 mil 182 pesos a Banca Mifel, S.A., con lo que se liquidó de manera anticipada, ahorrando miles de pesos en intereses.
Además, una característica curiosa de las dos administraciones pasadas es que fue hasta el segundo año de gestiones cuando los diagnósticos sobre las etiquetas de los dineros se podían vislumbrar con mayor claridad. A medio trienio, pues.
Pero resulta que el señor Zúñiga Martínez,  no la está pensando mucho. Más de 400 millones de pesos han sido gestionados en lo que va de 2014, tanto a nivel federal como estatal; directamente por el alcalde y con el apoyo de diputados como Uriel Flores Aguayo y Alejandro Montano. Es decir, además, las relaciones son diferentes que antes. Incluso, en el caso del perredista (por mencionar algo reciente) logró “bajar” diez millones de pesos del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento Municipal (Fortamun) para la capital que ya se ejercen.
Asimismo, se ha fortalecido la participación de instancias como la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) -que lleva las obras de Hidalgo, Arco Sur, Ruiz Cortines y Antonio Chedrui- y la inyección (o “acaparamiento”, como le dicen otros alcaldes) de dineros provenientes del Fondo Metropolitano de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Por eso ya no es raro enterarse de que Américo no está en Xalapa, pero no porque se haya ido a hospedar a un Four Seasons, sino porque viaja, como se dice, “de pisa y corre” al Distrito Federal para continuar con las pláticas en instituciones como el Banco Mundial y conseguir más lana para Xalapa.
¡Ah! Y la iniciativa privada también le ha entrado al quite, mediante su participación en el esquema “Juntos por nuestra capital”, en la que con una inversión de ocho millones de pesos, atienden ocho obras de rehabilitación en las calles Quirasco, Andador Tabuco, Lorenzo Barcelata, Pablo Neruda, entre otras. Insisto: las relaciones, de verdad que ahora son diferentes.
Y es que no podemos taparle un ojo al tuerto, pues con un total de 50 obras, el presente año ha sido en el que más se ha invertido y terminado obra pública en la ciudad, sumando otras 50 que se proyectan para el cierre de 2014. ¿Cuándo fue la última vez que supo de algo similar?
Pero ¿qué cree? Tampoco todo es miel sobre hojuelas. También está la irresponsabilidad de empresas que han dejado tendida a la administración, específicamente con la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS). Una de ellas es SIAPSA, de la que recientemente el diputado y ex alcalde xalapeño, Ricardo Ahued, pidió que se sancione con todo el rigor de la Ley por inconclusión de obras que han frenado los avances del programa Xalapa MÍA - en el que se sustituye infraestructura subterránea con más de 60 años de antigüedad- , afectando a la ciudadanía. Y creo que tiene toda la razón.
En conclusión podemos decir que resta mucho por hacer en Xalapa, pero es un hecho que se cimienta ya una mayor certidumbre en comparación con otros años, quedando pendientes algunos planes ambiciosos como el programa de movilidad y vialidad que se construye en estos momentos.
Dicho programa es producto de un minucioso análisis en el que intervienen firmas internacionales como Gehl Arequitects y ALG Europraxis, así como especialistas nacionales y locales, aunque lo más importante es la participación de la población xalapeña, a través del Consejo Ciudadano que ha sido integrado a los trabajos.
Algo pasa en Xalapa y no es normal. No se trata de “echar porras” pero sí de reconocer que las cosas van diferentes. A ver qué tal se pone ¿no?

NOTITA AL PUNTAPIE: Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 son un evento internacional que exige un impecable manejo de la Comunicación Social. ¿Será por eso que en los “pasillos del poder” se rumora que no para de timbrar el teléfono de un tuxtleco ganador de cuatro premios Emmy, para que se haga cargo de esta complicada tarea? Suena como el caso de Ronaldinho al Querétaro: difícil, pero no imposible… y definitivamente muy conveniente. Veremos.



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