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jueves, 26 de noviembre de 2015

MORENA: Divide ¿et Vinces?

Miguel Ángel Gómez Polanco


“Lo mejor es desbaratar sus alianzas. No permitas que tres enemigos se junten. Examina sus alianzas y trata de deshacerlas y destruirlas. Si un enemigo tiene alianzas el problema es grave y fuerte la posición del enemigo; si no tiene alianzas, el problema es menor y débil la posición del enemigo”

-Sun Tzu

Sun Tzu, 500 años antes de Cristo, planteó -en el Capítulo III de su obra “El Arte de la Guerra”- una modalidad aplicada a la más pura estrategia militar de la máxima atribuida al emperador Julio César, y que da nombre a este panfleto: Divide et Vinces (divide y vencerás).

Considerado un libro de estrategia para la vida en general como éste; en la actualidad, la sabiduría milenaria de dicho autor y guerrero oriental resulta indispensable para comprender la engañosa realidad política de nuestros tiempos, y en particular, la de México. Ahí le va el por qué.

¿Está usted harta o harto de la realidad de nuestro país? ¿De la inseguridad, desempleo, censura, represión, reformas estructurales y todo eso? No me diga; imagino su respuesta. El asunto es que se debe tener mucho cuidado con esa peligrosa sensación: el hartazgo.

Y es que de pronto vemos cómo el caudillismo en México ha adquirido un nuevo sentido; más radical, quizás victimista, ante la falta de garantías para confiar en la honestidad de un gobierno y elegir a la opción más viable para mandatarle el respeto de nuestra soberanía.

Le cuento: de acuerdo con analistas nacionales y extranjeros; en México calificamos perfectamente como una democracia emergente, en la que de acuerdo con el humanista Pablo González Casanova, se cuenta cada vez con un menor voto razonado y mayormente matizado por las emociones.

Sin embargo, en México, factores como la imagen, carisma, arraigo, liderazgo y la historia personal de los ungidos candidatos, son determinantes para definir el resultado de una elección. Pero lo que preocupa realmente es lo que implica este estatus, en un país que padece seriamente de delirios aspiracionales, pues el resultado de ello es un efecto persuasivo en la conducta y comportamiento de los electores, principalmente los jóvenes que han desarrollado una fuerte pertenencia con la palabra “cambio”. De ahí que surjan figurones como Andrés Manuel López Obrador: personaje mesiánico e identificado con el “dolor ciudadano” derivado del ansia de cambio que no termina de llegar.

En alguna ocasión leía a Luis Costa Bonino; Doctor en Ciencia Política y asesor principal en el inicio de la campaña presidencial de López Obrador en 2012, quien mencionaba que un componente central de su estrategia fue ganar el sector juvenil del electorado; sector de interés, debido a que ellas y ellos, los jóvenes, poseen un conocimiento político que se sustenta mayormente por la insurgencia y ánimos de cambio, más no por un proceder fundado en el comportamiento electoral social de los últimos tiempos, específicamente desde el año 2000, cuando se dio la alternancia política a través del PAN.

Andrés Manuel tiene tan claro esto que, incluso, su campaña de “reconciliación” en 2012 (la de los spots dirigidos por el cineasta Luis Mandoki) estaba dirigida al público mayor; aquel que estaba, digamos, más “empapado” de acontecimientos como el plantón de Reforma, el político necio y de esencia mesiánica; el ególatra, terco, conflictivo y testarudo político que posterior a 2006, comenzó una batalla campañera –pero sobre todo mediática- contra la banda de Atlacomulco, y una vez ganado éste –el más difícil- pasar con el de los jóvenes que mostraban su apoyo casi ciego al superhéroe tabasqueño. Basta con recordar en qué terminó el movimiento #YoSoy132 para entender este caso.

Y cuatro años después, la tendencia sigue. Pero ahora, trasladémosla a Veracruz, en la actualidad. ¿Cómo influye? Veamos:

El Padrón Electoral en la entidad para 2016, registra cinco millones 678 mil 161. D este total, los que oscilan entre 20 y 24 años representan 724 mil 059 personas en posibilidad de votar (es decir: el 12.75 por ciento). Asimismo, los que se encuentran entre los 25 y 29, ascienden a 677 mil 344 (11.93 por ciento).

La ecuación es sencilla: tan solo en estos dos grupos de edad, 24.68 por ciento del Padrón representa la mitad del abstencionismo en 2010 (última elección a gobernador) cuando se registró un 49.07 por ciento histórico. Además, este cúmulo de jóvenes listos para votar, prácticamente igualan el porcentaje con el que la coalición “Veracruz para adelante” ganó en aquella elección (25.27 por ciento). En pocas palabras: MORENA tiene un objetivo claro para esta elección: fragmentar el voto de la ira, el hartazgo en la juventud, para perfilarlo a en un activo electoral para 2018.

Como dice el escritor y periodista, Carlos René Delgado, en su artículo “¿Democracia sin demócratas?: “hoy en día, los comicios electorales no son oportunidades para elegir políticas, sino ocasión para castigar agravios”, y ello debe ser considerado sesudamente en estos momentos, pues el hartazgo podría ya no estar siendo aprovechado solo por AMLO… sino por el mismo PRI, para “ahuecar” a la oposición rumbo a 2016, para asegurar mejores condiciones rumbo a 2018.

Pascal Beltrán del Río, en su texto “Los pasos de AMLO”, afirma: “el oficialismo sabe que son pocos los estados donde el PRI puede ganar por más de la mitad de los votos. En 2016, quizá sólo Tamaulipas, Durango y Quintana Roo estén en esa condición. Y, eso, quién sabe”. O sea: Veracruz se presenta como uno de los escenarios ideales para dejar que López Obrador sea el encargado de dividir el voto de la oposición, a base de promover lo que mejor sabe: el hartazgo y la descalificación, mediante mártires y caudillos destinados a perder, pero que dejarán huella como víctimas del sistema.

Tal vez por eso Cuitláhuac García se fue a “sufrir” con los maestros. Tal vez por eso el diputado federal tiene una fuerte cercanía con los sectores jóvenes. Tal vez por eso, será el candidato a la gubernatura para 2016: sin posibilidades de ganar, pero sí de dividir y promover más el hartazgo; apoyado por una administración tan desastrosa como la última en Veracruz.


SUI GENERIS

El enfrentamiento indirecto, según Sun Tzu, consiste en servirse de un factor diseñado, exprofeso, para engañar al enemigo, “atrayéndole a una falsa persecución y haciéndole creer que el grueso de tus fuerzas está muy lejos. Entonces, lanzas una fuerza de ataque sorpresa que llega antes, aunque emprendió el camino después”.

¿Será por eso que el factor Andrés Manuel llegó a Veracruz para criticar la alianza PRD-PAN, sin tocar a Javier Duarte? Lo más probable es que sí. Para MORENA, hay que abrirse camino pero no para 2016, sino para 2018, cuando el partido esté mucho más fortalecido por las emociones del electorado y se postule como “la verdadera oposición” y no “la del agua y el aceite”.

Pero yo pregunto: ¿está la sociedad –principalmente los jóvenes- dispuestos a morder nuevamente el anzuelo, nada más porque ya están “hartos”?

Ojalá que no… porque la juventud hoy, en Veracruz, es mayoría y tiene en sus manos –finalmente- la posibilidad de decidir una elección trascendental e histórica para el estado.



POST-IT: Lo que sí es cierto es que Aurelio Nuño Mayer vino a Veracruz, no a “ungir” electoralmente a alguien en particular (aunque se sienta cierto “Cisne”). No, el secretario de Educación Pública vino a decirle al gobernador que la evaluación docente iba… sobre quien sea, por encima de todo y de todos. Con represión o sin ella. Y todavía falta un fin de semana más. Aguas.



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Facebook: Miguel Ángel Gómez Polanco

jueves, 9 de abril de 2015

El Efecto Forer de la política

Miguel Ángel Gómez Polanco


Antes de desarrollar el meollo de la presente “calumnia” editorial, repasemos los números que darán sentido a la macabra realidad que aquí será expuesta.
            El proceso electoral federal ha comenzado. Las campañas están en marcha y, con una Reforma Político-Electoral operando; el escenario político en México se ha tornado más complejo, aunque al mismo tiempo estima una mayor participación en todos los sentidos.
            Fíjese: este año contenderán cuatro mil 496 candidatos a diputados federales; dos mil 694 por la vía del principio de mayoría relativa y mil 852 por la vía “pluri”. De éstos, 22 serán independientes, para quienes el Instituto Nacional Electoral dispuso un fondo de 23 millones 457 mil pesos a gastar en sus respectivas campañas; es decir: de a millón 66 mil pesos por “aventado”.
Esta última cifra, cabe destacar, competirá con el millón 260,238 pesos que tienen como tope de gastos autorizado los partidos instituidos y conocidos.
¡Ah! Pero la “independencia” y actividad ciudadana como parte del quehacer comicial, también dio entrada a otros importantes contendientes no reconocidos, como es Televisa.
¿No me cree? Pues ahí le va: mientras que 21 aspirantes independientes quedaron fuera por no reunir los requisitos (la mayoría por firmas y cotejo apócrifo de credenciales para votar); la televisora de San Ángel tendrá un papel, digamos, “curioso” en estas elecciones, en lo que pareciera ser el “cobro” por los perjuicios que recibió tras la declaratoria de preponderancia que le acomodó el Instituto Federal de Telecomunicaciones, como parte de la Reforma en la materia. De esta manera, quizás suene conspiratorio y digno de un libro de Dan Brown, pero en este momento Televisa parece tener candidatas y candidatos ligados intrínsecamente con la empresa.
Todo lo anterior, sin menoscabar las legislaciones estatales de la Reforma Político-Electoral, donde se dieron sorpresivas aprobaciones para gubernaturas por dos años y reelección legislativa, como en el caso específico de Veracruz, nuestra entidad.
Ahora bien: una vez aterrizado este panorama, usted dirá: ¿y qué carajos tiene que ver el título de este panfleto con ello?
Le cuento: la connotación “ciudadana” que ha adquirido el entorno electoral de nuestro país, luego de la reforma mencionada y a través del cada vez mayor involucramiento de la sociedad como instrumento en el flujo de la información; ha aumentado exponencialmente. No obstante, con ello también creció la oportunidad de la ciudadanía para pensar que lo que ellas y ellos dicen, es más cierto que lo que dicen las y los candidatos, incluso.
¿A qué se debe esto? Precisamente a la intervención de las tecnologías de la información y su uso en ocasiones poco adecuado para lo que su definición misma sugiere; es decir: para informar.
Hoy en día, la proliferación de medios de comunicación más comprometidos con el entretenimiento que con la información, así como la puesta en boga de elementos como los “memes”, han estropeado en gran medida la conciencia real de un país que apenas despierta a la globalidad informativa y que, para colmo, lee muy poco y que por ende, tampoco sabe hacerlo, propiamente dicho.
Y es que con “no saber leer” refiero no solo a la habilidad para comprender una oración, sino también al hecho de cerciorarse de la fuente que le está dotando de la información y cuestionar el por qué de ésta, indagando más al respecto o ya de perdido, siquiera viendo la fecha de su publicación para asegurarse de que lo que comparte en sus redes sociales, es algo actualizado. De verdad pasa, en serio.
Lo malo es que, créame: ese no es realmente el problema. ¡Ah jijos! ¿Sabe cuál es? ¡Pues que hacemos nuestra esa falsa información y la defendemos como si se tratara de las piedras angulares de los intereses nacionales!


SUI GENERIS

Pero tranquilos, amigas y amigos lectores. Esto tiene una explicación científica (aunque no estaría demás considerarla y tener un poco más de cuidado a la hora de decir que la publicación o lo que dice nuestro amigo de Morena, el “mainstream” o el “revolucionario”, es lo correcto).
El Efecto Forer es, según su propio “descubridor”, el sicólogo norteamericano Bertram R. Forer: “la tendencia a aceptar una descripción de la personalidad como propia y muy precisa cuando en realidad podría aplicarse a muchas personas”.
En este sentido, el ejemplo más claro de cómo cualquiera es susceptible de caer en el Efecto Forer -y para que lo entendamos mejor- tomemos el caso de cuando leemos nuestro “horóscopo”. Sabrá Dios quién lo escribió y si corresponde realmente a nuestro signo y fecha de consulta, pero la conducta que asumimos tras hacerlo, es del “quizás me pase”, generando automáticamente una predisposición a que suceda lo que ese cachito de texto nos dice sobre “nosotros”.
Entonces, aplicado esto a la polaca: ¿cómo deberíamos tenerlo en cuenta para no caer en él? Desde la humilde perspectiva de quien suscribe autor de este “chorizo grillero” denominado Vía Crítica, hay dos formas de evitarlo:

  1. No fomente la partidocracia defendiendo a capa y espada lo que de antemano sabe que está mal. Ningún partido y/o candidato le dará de comer lo suficiente y menos los lujos a los que aspira, si no es trabajando y conociendo más de lo que una temporada electoral le ofrece. O sea: no porque lo diga su “gallo” o “gallina”, es necesariamente la verdad. Evite convencer sobre falacias, si no está seguro de que no lo sean, porque todavía hay quien se la traga todita y no se vale abusar.
  2. Las y los candidatos ciudadanos, no dejan de ser eso: ciudadanos. Tampoco tienen la razón en todo, pues velan por intereses parciales, desde el momento de competir por un distrito y no para la presidencia del país. Lo que digan éstos, es en factor de las necesidades de su demarcación, y si se atreven a decir algo que no vaya acorde con el territorio que les corresponde, entonces cuidado: está usted, no ante un aspirante a la diputación federal, sino de un suspirante a potencial chapulín de los que no terminan algo y ya andan metidos en otra cosa, “porque le saben a todo y pueden”, y ahí valió el perfil ciudadano.

Finalmente, agregaríamos una suerte de tercera recomendación para evitar caer en el Efecto Forer de la política, la cual radica en intentar -en medida de lo posible- no “endiosar” a las fuentes de información ni a sus proveedores (incluyendo a doña Carmen Aristegui y hasta al elocuente Ciro Gómez Leyva), solo porque se trata –en apariencia- de “transgresores de la corrupción y hasta de la democracia misma.
Lea, infórmese, esté al tiro, pues, pero también investíguele bien qué es lo que está compartiendo, pues detrás de toda la parafernalia informativa, siempre estará algo más importante: su identidad como parte de una sociedad harta, pero pensante, a la que ya le han visto suficiente la cara  como para seguir en lo mismo, con todo y reforma político-electoral. ¿De acuerdo? Está bueno.

POST-IT: Abusado don Fidel Kuri Grajales. El Tiburón –de su propiedad- va rebien en la Liga MX, pero eso no significa que pueda utilizarlo para su campaña en Orizaba. ¿O qué no ha leído la Constitución? El Artículo 33, Capítulo III de nuestra Carta Magna dice claramente: Los extranjeros no podrán de ninguna manera, inmiscuirse en los asuntos políticos del país… y pues, no sé si ya lo sabía, don Fidel, pero Julio Furch (argentino), Fernando Meneses (chileno), Juan Ángel Albín (uruguayo) y Daniel Villalba (argentino) desfilaron el pasado domingo en el distrito por el que usted contiende, cuando inició el aquelarre electoral. Aguas, pues. Yo nomás digo.



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