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martes, 10 de septiembre de 2013

Estimados padres de familia

Miguel Ángel Gómez Polanco
Ha sido puesta la primera piedra de un cambio urgente en México: la promulgación de las leyes secundarias de la Reforma Educativa es una realidad y, con ello, una –quizás- obligada revolución de las conciencias del país, sea cual sea la ideología política y con las respectivas aristas que esto conlleva, pues existe una prioridad en común que es: la calidad de la educación.
        ¿El cambio es para bien? Es temprano para saberlo, toda vez que, como dijera el mismo presidente Enrique Peña Nieto: el camino legislativo ha concluido, pero comienza el que habrá de trazarse con la participación de las partes involucradas; entre padres de familia, maestros y autoridades escolares, verticales y horizontales.
          Sin embargo, las reformas a las Leyes General de Educación, del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y Servicio Profesional Docente, aún estarán sujetas a la paradójica evaluación de la sociedad civil, en aras de “aprobarlas” basados en el desempeño que derive en una mejora palpable de la educación.
¿Las leyó? Quiero suponer que sí, inteligentes lectores. No obstante, he decidido dedicar este panfleto a algunos de  los puntos que más han causado escozor en la interpretación que, hoy por hoy, tiene en las calles a miles de maestros, preocupados por ellos… o bueno, “digamos” que por las consecuencias de un cambio trascendental como el que ahora se presenta.
Aclaro, antes de pasar a esta propositiva colaboración, desde una óptica personal; quien suscribe: 1) no es especialista en el tema, pero ha leído sesudamente los textos constitucionales, concluyendo que su explicación puede ser presentada con base en mero sentido común. y b) el documento tiene como único fin informar y presentar una opción de consulta, partiendo de los temas que hasta ahora, causan confusión entre propios y extraños (pues nadie es ajeno al asunto; eso es un hecho).
De la Ley General de Educación:
Artículo 6: Se prohíbe el pago de cualquier contraprestación que impida o condicione la prestación del servicio educativo a los educandos.
En ningún caso se podrá condicionar la inscripción, el acceso a la escuela, la aplicación de evaluaciones o exámenes, la entrega de documentación a los educandos o, afectar en cualquier sentido, la igualdad en el trato a los alumnos, al pago de contraprestación alguna.
El modelo de “autonomía de gestión” descrito en el Artículo 28 BIS nada tiene que ver con el condicionamiento de la educación a cambio de cuotas escolares, las cuales están prohibidas constitucionalmente. Si usted ha sido víctima de este chantaje inconstitucional, es recomendable que espere, pues será en las siguientes semanas cuando se den a conocer los esquemas propuestos por el Estado para dar forma a dicho modelo.
     No olvidemos, además, que las medidas que sean planteadas no son las únicas legalmente posibles, pues los esquemas que propongan padres, alumnos y maestros pueden ser adecuados en este mismo modelo de autogestión, donde bien podrían caber, por ejemplo, las propuestas de vinculación académico-empresariales que servirían de prospección para, en un futuro, incluso, emplear a los educandos, así como para participar económicamente con las necesidades de los planteles.
          Por otra parte, los Artículos 13, Fracción VII, 14, Fracción XI Bis y 20, Fracción II, son claros en el sentido de que el diseño de los esquemas y planes de evaluación y educativos en general deberán contar con la participación activa de todas las partes, definiendo al educador como “promotor, coordinador, facilitador y agente directo del proceso educativo” y que la formación “deberá ser continua, así como la actualización de conocimientos y superación docente de los maestros en servicio”. Asimismo, el Sistema de Información y Gestión Educativa “deberá proporcionar información para satisfacer las necesidades de operación de los sistemas educativos locales” como responsabilidad de la autoridad educativa. O sea, pues, todos tienen (tenemos) obligaciones en esta modificación.
Dicho en pocas palabras: un maestro bien preparado se traduce en una mejor formación para los alumnos, a la altura de sus conocimientos… ¿está mal?
En este sentido, los maestros argumentan que la evaluación será retroactiva, lo cual afectará a quienes han destinado toda una vida a la docencia, algo que es completamente falso: el artículo 8vo. Transitorio, señala que: “el personal que no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación a que se refiere el Artículo 48 de esta Ley (de Servicio Profesional Docente) no será separado del servicio público y será readscrito para continuar en otras tareas dentro de dicho servicio”.
Ahora bien: aunque la libertad para manifestarse es un derecho concebido por nuestra Carta Magna (Artículo 6to), la responsabilidad consagrada por el mismo documento en torno al derecho de la educación (Artículo 3ero) será resguardado por el Artículo 69 de la Ley General de Servicio Profesional Docente que versa:
“El Personal Docente o con Funciones de Dirección o de Supervisión en la Educación Básica y Media Superior que no asista a sus labores por más de tres días consecutivos o discontinuos, en un periodo de treinta días naturales, sin causa justificada será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o para el Organismo Descentralizado, y sin necesidad de que exista resolución previa del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje o sus equivalentes en las entidades federativas.”
Finalmente ¿supo el caso de la maestra Idalia Hernández Ramos? Aquella que exhibió a los alumnos del CBTis No. 103, Marina y Grimaldo, después de que éstos la insultaran en una red social? Bueno, pues más allá de quién tuvo la razón y el debate que se desató al respecto; se adiciona un segundo párrafo al Artículo 42 de la Ley General de Educación donde se establece que “se brindarán cursos a los docentes y al personal que labora en los planteles de educación, sobre los derechos de los educandos y la obligación que tienen al estar encargados de su custodia, de protegerlos contra toda forma de maltrato, perjuicio, daño, agresión, abuso, trata o explotación”.

SUI GÉNERIS
        Así pues, aunque cada oración reformada deja lugar a una polémica diferente; la última palabra la tiene usted, amables lectora y lector, y el presente documento opinológico forma parte de ese interminable compendio de recursos generales para que usted le entre a la insufrible moda de reformar, pero su criterio.
Sólo no olvidemos que aún con el carácter de “educativa” que se le ha dado, esta es una reforma laboral que va directo a la médula: una lastimada docencia que hará de las futuras generaciones, el presente de nuestro país… sin herir susceptibilidades.

Twitter: @MA_GomezPolanco
Facebook: Miguel Ángel Gómez Polanco
Correo electrónico: magomezpolanco@gmail.com

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Y se acabo el recreo…

Miguel Ángel Gómez Polanco

México no puede estancarse más. Es imposible que el 83.1 por ciento del presupuesto para educación sean para sueldos de los profesores. Es impermisible que el 87.2 por ciento del gasto en educación primaria se asigne a remuneraciones de los maestros, con lo cual se convierte en el porcentaje más alto de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Dicen que “no todo les llega” y quizás tengan razón: hay mafias en su interior que se atoran a quien pueden, eso es indudable.
México debe transformarse con un nuevo esquema que comenzará desde ceros. Por eso cuesta trabajo entenderlo. Por eso olvidamos que esta tradición sistemática no es de hoy; es desde la revolución, cuando los campesinos fueron capacitados para proveer educación a sus hijos, y los hijos de los demás, a cambio de “agacharse” con el gobierno; sí, es mismo que ahora quiere cambiar las cosas y que si vivieran, enfrentaría a Plutarco Elías Calles y José Vasconcelos nuevamente.
Seamos fríos; las cosas no cambian en lo general. El sindicato más poderoso de Latinoamérica da nombre con sus siglas a un gremio desprestigiado, prostituido, desorientado. Dicen: “el magisterio no es el SNTE ni la CNTE, somos más que eso” y también tienen razón. Lamentablemente es ese sindicalismo el que ha vendido la labor y, a la vieja usanza, continúa agachándose. Quienes no lo hacen y mal aprenden del poder, se los lleva el carajo.
Ahí está Elba; ahí estuvo Jongitud; éste último, removido por presión de la propia CNTE en 1989, al representar un obstáculo de progreso pero partidista, porque en aquellas negociaciones la intención era la misma: mantener ignorante al pueblo. No por nada fueron precisamente Oaxaca, Guerrero y Michoacán los estados donde se aplicaron aquellas exigencias; entidades que hoy por hoy, son las más representativas del atraso educativo del país, junto con Veracruz y Chiapas, donde el IPE (Índice de Progreso Educativo) es el más bajo y de donde emergen las principales movilizaciones y paros en este momento.
Así es, inteligente lector: las cosas no cambian en lo general. Los cotos del poder magisterial que controlan a la educación en México, no se disolverán: se unificarán de forma perversa, por temor a ser “descubiertos” y, diría mi abuela, ajusticiados por la autoridad federal y la opinión pública.
¿Qué tenemos que hacer? Empecemos cambiando en lo particular. El mexicano es temeroso por naturaleza y cómodo por convicción. ¿Para qué arriesgarnos? Decimos. Pero los indicadores mundiales de educación nos tienen empinados y nos posicionan como economía emergente de potencial cuestionable, debido a los escasos resultados en la preparación de cada generación sobre las oportunidades que brinda el mercado global.
¿O qué? ¿Le gustaría tener un presidente cuyo máximo logro de lectura es la Biblia y un libro de autoría confusa, que exhiba su penosa preparación en ferias de libros a nivel mundial? A mí, no (otra vez).
México tiene que transformarse, empezar de nuevo. No podemos continuar en una lucha de "derecho contra derecho". Hay un cimiento en todo esto y es lo anticuados que estamos en el rubro en común que es la educación, precisamente.
Eso sí: la CNTE representa históricamente la unión; utilicémoslos de ejemplo para buscar -y encontrar- la anhelada transición que no ha llegado hasta ahora y que ha concluido en que nos conformemos con alternancias de contubernio entre partidos neoliberalistas y de derecha, no obstante que ambos conceptos tienen un estrecho margen de diferencia. Pero ¿lo sabemos?



SUI GENERIS

¡Que se respeten los derechos de los maestros! Y los nuestros también, considerando que la educación en México tiene un valor de 6.8, alcanzando en la calidad el mayor punto de rezago, según el estudio Progreso Educativo 2008-2012 del Instituto de Innovación Educativa, del Tecnológico de Monterrey.
Imagínense: de acuerdo con el mismo trabajo, hay un mínimo 22 mil 353 comisionados sindicales que cuestan mil 727 millones de pesos anuales; todos ellos, pertenecientes al sindicato más poderoso de América Latina, el SNTE. ¿Cuál minoría, entonces?
Por esta y más razones, una vez aprobada la Ley General de Servicio Profesional Docente y antes de enojarnos, tengamos presente que los niveles educativos en México requieren de un sacrificio sobrehumano para reivindicar el liderazgo del magisterio en lo general. Los derechos de un gremio que desde la Revolución Mexicana aprendió a ser el compinche del gobierno son un grave lastre para épocas globales que exigen mayor y mejor ciudadanía, por lo que un cambio en su sistema costará trabajo, pero se tiene que hacer.
Esto no es una Reforma Educativa, sino Laboral, con la finalidad de sentar bases similares a las que han adquirido países con un mayor crecimiento económico que propicie la debida inversión en la educación que los ha hecho grandes naciones, en poco tiempo.
Acoplarse a nuevos lineamientos administrativos y de evaluación, insisto, no será fácil. Pero también repito: se tiene que hacer, por lo menos para aspirar a la vanguardia educativa a la que deben estar sujetos sus pilares: los profesores; particularmente de la educación básica.
Dicen que el magisterio no tiene siglas, pero las siglas definen al gremio más descuidado del país... por sus propio sector. Preparémonos para acabar con este paradigma... porque el recreo se acabó.


ABRÓN


Dice el spot de Peña Nieto que países como Noruega "han reformado sus sistemas educativos" como lo hace México. El "detalle" es que según PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), el país nórdico también lidera las evaluaciones internacionales, posee el mayor índice de lectura de periódicos de Europa y es uno de los que cuentan con los más bajos, léalo bien: los más bajos niveles de corrupción junto con Finlandia (primer lugar en sustentabilidad económica y educativa) y Suecia… ¡Abrón!




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